11 de diciembre de 2011

Poema decembrino

Dejo aquí un poema de hechura muy reciente, agradezco sus comentarios.



Sino

Mi corazón:
un perro acurrucado una noche de octubre

hablo del corazón
de este, mío y no otro
de este de ojos  hambrientos  y pelo enmarañado
este que salta, ingenuo, ante sonrisas vagas o inocentes

removiendo la tierra
encuentras esqueletos de silencios
rolles con la esperanza en los colmillos
Oh, corazón
cuánto te gustaría, no puedes ocultarlo
vivir domesticado

pero he aquí
que no eres tan lejano pariente de los lobos
bestezuela exiliada de los bosques
nervioso ante la sangre y el deseo

caminas con los hombres sin entender su paso
no serás nunca parte de la carne
no serás más que un rojo organismo incomprendido

apenas más que un perro
apenas animal de compañía.

31 de octubre de 2011

Canción contenida


V

Somos cenizas y nieve
miente
quien se atreva a decir lo contrario.
Miente
quien crea en las puestas de sol
en algún dios silencioso
que todo lo contempla.

Somos cenizas y nieve.
Polvo y agua tristemente revueltos
tratando de ser
algo más que el inquieto sueño de agosto
algo más que sólo algo.

Lo saben los que sonríen ante la sangre
lo saben los que esperan.
Lo sabrán los que duermen
los que oyen
y postergan
los que gritan 
y aceptan
los que aprietan las manos.

Lo sabrá todo el mundo
aunque nadie lo diga
aunque nadie lo diga
aunque lo diga nadie.


De mi libro Diario de una mujer de ojos grises (2009)

En el desierto. Idilio salvaje

(fragmento)
Manuel José Othón


V
 
   ¡Qué enferma y dolorida lontananza!
¡Qué inexorable y hosca la llanura!
Flota en todo el paisaje tal pavura
como si fuera un campo de matanza.

   Y la sombra que avanza, avanza, avanza,
parece, con su trágica envoltura,
el alma ingente, plena de amargura,
de los que han de morir sin esperanza.
 
   Y allí estamos nosotros, oprimidos
por la angustia de todas las pasiones,
bajo el peso de todos los olvidos.

   En un cielo de plomo el sol ya muerto,
y en nuestros desgarrados corazones
¡el desierto, el desierto... y el desierto!

18 de octubre de 2011

Vienen por mí los caballos del viento

Vienen por mí los caballos del viento
azotan con sus patas la ventana
y temo que esta vez
no será buena suerte
reconocer mi nombre en su herradura

no podrán resguardarme las palabras
de su risa de cal
de su nombre de canto
no habrá donde esconderse

no hay forma de escapar de estas paredes
perros de la memoria
me contagian su rabia y su desvelo
toda yo soy mi casa
dentro y fuera tomada por la ausencia

11 de octubre de 2011

Contemplando el irremediable paso del tiempo...

He aquí un parte de un poema que, a su vez es parte del libro en el cual estoy trabajando actualmente y que está considerado para publicarse en 2012, en Ediciones de Medianoche (UAZ):


Suite del tiempo


De entre todos los vestidos posibles
elegí el del invierno:
la sonrisa escondida de los lobos
el gesto de la piedra sepultada en la nieve
la rabia inmemorial de los árboles arrojados al fuego.

Hice de la nostalgia mi raíz predilecta,
sin más luz que el recuerdo de veranos pasados
con sus discretos dedos amarillos me aniquiló la tierra.

Yo sentí algo perdido,
un hueco en todo el cuerpo,
vasto y terrible,
y una tarde, cuando miraba el cielo
supe que esa carencia
eran todos los pájaros del mundo.

De mi boca sin plumas, desde entonces,
brotan estalactitas,
carámbanos de hielo poblaron la garganta,
la gruta que antes fuera
origen de palabras,
de primaveras viejas y mejores.


II

La prueba contundente de que existe algún dios
es el otoño.
Dejémonos de iglesias erigidas sobre trapos sagrados
y milagros que se visten de estatuas y de yeso
Es el otoño, sin lugar a dudas,
la más perfecta manifestación de Dios.

Acaso un par de cosas sean tan crueles
como el ardor fingido que desnuda la rama
sin el reposo real de la ceniza.

Es propio de los dioses el humor más negro
atesorar belleza y decadencia en la misma urna
si fuera cierta su piedad remarcada
no imperaría la caída libre y vergonzosa del tiempo
este ir y venir del aire hasta la tierra

sería gloriosa y rápida la muerte
abierto aún el lirio de los labios
sin cadenas de carne o de huesos

No impedirían las hojas una silente fuga
no habría fruta podrida en las canastas
no existiría esta muerte pausada color ocre.


III
No es de fiar este marzo de sol resucitado:
algo hay de mustio en toda primavera
algo falso en el campo, intermitente lápida dormida.
Un mal augurio en el rosal hiberna
en el suspiro dócil con que cede al rocío.

Esta alegría de pájaros y manos
susurra entre el centeno una verdad negada:
 fue el hambre y no los labios
el verdadero inicio de la fruta.

Absoluta montaña en Sísifo y sus dedos
todas las primaveras son engaño:
mausoleo circular de inhumana blancura
como la cal vertida sobre los perros muertos
para ocultar el aullido de la noche.
 

10 de octubre de 2011

Dejo aquí un enlace con mi colaboración en el blog de unos grandes amigos míos:

http://www.literaturalibre.com/2011/10/round-12/

Mi casa es su casa

Comencemos esta mudanza con un poema del americano Billy Collins, presente en la excelente antología "Life happens", Ediciones de Medianoche, traducción y prólogo del poeta Javier Acosta:


Introducción a la poesía
Les pido que tomen un poema
y lo pongan a trasluz
como una diapositiva a color

o que peguen el oído a su panal.

Les digo suelten un ratón en un poema
y miren cómo busca la salida,

o caminen por la habitación del poema
y palpen los muros hasta encontrar
              el interruptor.

Quiero que se pongan a esquiar
sobre la líquida superficie del poema
y saluden el nombre del autor en la playa.

Pero ellos sólo quieren
amarrar el poema a una silla
y torturarlo hasta que confiese.

De inicio lo azotan con una manguera
para saber lo que realmente significa.